Berlín, una ciudad de interiores

Era mi primera vez en Berlín, es más, mi primera visita a Alemania. Cuando viajo, evito indagar sobre el lugar en cuestión y me dejo guiar por quienes lo habitan y por lo que me pide el cuerpo. En este caso, tuve como cicerone a Andreia, una buena amiga portuguesa con la que compartí risas y confesiones entre turnos en mi primer trabajo en Londres.

Alemania nunca me había atraído en exceso y la única idea que tenía de Berlín era el vago recuerdo de un reportaje de Planeta Finito en el que Paco León paseaba por la ciudad. Lo de que era alternativa lo tenía claro y también eso de las fiestas sin fin. Empezábamos bien. Con una hoja casi en blanco, dispuesta a dejar que la ciudad me sorprendiera.

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Desde que iba en el tren hacia Jannowitzbrücke, donde me alojaría, me sentí como si
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