De ‘safari’ por Roma

A la Roma monumental, majestuosa e impresionante ya la conocéis. La historia te sorprende en cada esquina. Tanto, que dar un paseo por el entramado de sus calles más céntricas es abrumador, si te acompaña un erudito del origen de sus recovecos.

De cada recodo se desprende un relato, cuento, mito o fábula. Gestados siglos atrás, perviven en la memoria colectiva gracias a los oriundos, que los conservan y difunden fielmente, impulsando su imagen de “ciudad eterna”.

Wally, el personaje más buscado de la historia. /l.w. - www.conlaplumaenbandeja.com

Wally, el personaje más buscado de la Historia. /l.w. – http://www.conlaplumaenbandeja.com

Me apasiona esa Roma, pero, en esta ocasión, he preferido verla con los ojos de la niña que buscaba al protagonista de los libros de ¿Dónde está de Wally? La única diferencia es que, en vez de localizar al tipo del gorro y el suéter de rayas rojas, me fui de expedición en una Honda Shadow Black Spirit por la capital italiana en busca de los animales que habitan este zoológico urbano.

Hay cientos de ellos. Adornan llamadores, ventanales, puertas, fuentes, obeliscos y plazas. La mayoría es protagonista de leyendas muy curiosas que completan la Historia romana haciéndola aún más fascinante.

Mi preferida es la de la Gatta del Palazzo Grazioli. Esta figura de mármol, descubierta en el Tempio d’Iside y sagrada para los egipcios, se sitúa en una cornisa de la mansión. Cuentan que fue colocada allí porque, en ese mismo lugar, el felino vio a un niño a punto de precipitarse al vacío y, con sus maullidos, alertó a su madre, salvándolo así de un desenlace fatal. Se dice también que la dirección en la que mira la Gatta desvela el escondite de un tesoro enterrado que nadie ha logrado encontrar jamás.

La 'gatta' de la 'Piazza Grazioli', Roma. /Tamara Velázquez - www.conlaplumaenbandeja.com

La ‘gatta’ de la ‘Piazza Grazioli’, Roma. /Tamara Velázquez – http://www.conlaplumaenbandeja.com

Más que misteriosa yo llamaría graciosa a la situación que ha desencadenado el ciervo de enormes astas que corona la Chiesa de Sant’Eustachio. Se llama así en honor a Placidus, un militar que combatió en el ejército de Trajano y que, tras ver una cruz radiante entre la cornamenta de un ciervo durante un día de caza, se convirtió al Cristianismo. Sus nuevas creencias le granjearon muchos enemigos, fue martirizado y, más tarde, canonizado bajo el nombre de Sant’Eustachio. Ahora en el templo construido en su honor se ofician todo tipo de fiestas solemnes excepto bodas, por si las moscas. No vaya a ser que eso de la cornamenta sea premonitorio.

La 'gatta' de la 'Piazza Grazioli', Roma. /Tamara Velázquez - www.conlaplumaenbandeja.com

‘Chiesa de Sant’Eustachio’, Roma. /Tamara Velázquez – http://www.conlaplumaenbandeja.com

A espaldas del Pantheon está el Pulcino della Minerva, un obelisco del Tempio l’Iseum (donde se veneraba a las diosas egipcias Iside y Serapide). El Papa Alejandro VII decidió levantarlo ante la Chiesa Santa Maria sopra Minerva y, para ello, debía elegir un arquitecto que diseñase un pedestal para el monolito. Entre los aspirantes estaban el Padre Dominico Paglia y el prodigioso arquitecto barroco Gianlorenzo Bernini.

Pulcino della Minerva, Roma. Tamara Velázquez - www.conlaplumaenbandeja.com

‘Pulcino della Minerva’, Roma. Tamara Velázquez – http://www.conlaplumaenbandeja.com

La propuesta del sacerdote, que consistía en crear un podio flanqueado por perros (símbolo de su orden sacerdotal), fue rechazada por Alejandro VII porque consideraba que aquél no debía ser un monumento de auto-bombo sino un símbolo de la sabiduría divina. Y fue, finalmente, Bernini el que orquestó el proyecto.

Tomó como referencia la inscripción de una de las fachadas del monumento que dice que “se necesita una mente robusta para mantener una sabiduría sólida” e, inspirado por la obra La Batalla del amor en Sueño de Polifilio (Aldo Manuzio, Venezia, 1499), eligió la figura de un elefante para soportar el peso de la columna.

La agudeza del artista fue más allá y, para vengar al dominico que lo desafió, esculpió al paquidermo de tal modo que, al colocarlo delante del templo, su trasero (con la cola ligeramente inclinada hacia un lateral) estuviese orientado hacia el convento donde vivía Paglia, para que pudiese disfrutar eternamente de las vistas.

Fontana delle Tartarughe, Roma. /Tamara Velázquez - www.conplaplumaenbandeja.com

‘Fontana delle Tartarughe’, Roma. /Tamara Velázquez – http://www.conplaplumaenbandeja.com

La Fontana delle Tartarughe es otro de los puntos clave de esta Roma desconocida. Está situada en la Piazza Mattei, que se llama así por el palacio del duque Giacomo Mattei que tiene tapiada una de sus ventanas. Esto se debe, según la leyenda, a que unos de los duques Mattei era un jugador empedernido y una noche perdió una gran fortuna. Por esta razón, el padre de su amada decidió no darle su mano. Mattei, ofendido, quiso dejarlo en evidencia y, para demostrarle que su riqueza era muy superior a lo que imaginaba, invitó a su futuro suegro a una recepción en su palacio. Durante esa misma noche mandó construir una fuente delante del mismo y, a la mañana siguiente, mostrándosela a través de la ventana, le dijo: “Aquí puede usted ver lo que es capaz de hacer en pocas horas un Mattei pobretón”. Fue así como consiguió casarse con la chica pero, como recuerdo de lo acontecido, mandó tapar la ventana. La fuente era la Fontana delle Tartarughe, gracias a la que los Mattei consiguieron que el Acqua Vergine di Roma llegase hasta la plaza que lleva su nombre.

Estatua ecuestre de Marco Aurelio, 'Piazza del Campidoglio', Roma. /Tamara Velázquez - www.conlaplumaenbandeja.com

Estatua ecuestre de Marco Aurelio, ‘Piazza del Campidoglio’, Roma. /Tamara Velázquez – http://www.conlaplumaenbandeja.com

La Piazza del Campidoglio es una joya para los amantes de los “zoológicos urbanos”. Está presidida por una fiel reproducción del monumento ecuestre de Marco Aurelio (la original está siendo restaurada). Inicialmente, la estatua era completamente dorada y la pata del caballo, que ahora está en el aire, estaba sobre la cabeza de un bárbaro abatido. Alguien vaticinó que el día que todo el brillo dorado reapareciese, el bárbaro confesaría su culpa y se iniciaría el “Juicio Universal”.

Luperca, la loba de Roma, amamantando a Rómulo y Remo. /Tamara Velázquez - www.conlaplumaenbandeja.com

Luperca, la loba de Roma, amamantando a Rómulo y Remo. /Tamara Velázquez – http://www.conlaplumaenbandeja.com

Por último, también se encuentra en el Campidoglio uno de los animales más célebres de la historia de Roma: Luperca, la lupa capitolina. Esta estatua medieval es símbolo de la fundación de la ciudad. La original está a buen recaudo en los Museos Capitolinos pero una reproducción exacta se expone a sólo unos metros. En ella se puede ver a Luperca amamantando a Rómulo y Remo (figuras que se añadieron en 1941). Estos gemelos eran descendientes del rey Numitor, a quienes su tío abuelo Amulio mandó asesinar para evitar que le arrebatasen el trono. Su verdugo no pudo ejecutar la orden y los dejó flotando en una cesta en el río Tíber. La loba Luperca los acogió y los amamantó salvándolos de la muerte. Poco después, un pastor los encontró, los crió y cuando crecieron les reveló su verdadera identidad. Fue entonces cuando acabaron con Amulio y devolvieron el trono a su abuelo.

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Este maravilloso recorrido por Roma se lo debo a los excelentes guías Mario Ramos (Pincha aquí para ver su blog) e Ilaria Leonardi, amigos de los de verdad, a los que les agradezco el hacerme sentir en casa, reír hasta desternillarme y, sobre todo, que me llevasen a:

  • La cafetería Sant’Eustachio, a probar el mejor café del mundo (o al menos el preferido por los romanos)
  • A la heladería Giolitti, a por una tarrina de Nutella y pistacchio (con panna, per favore)
  • A la Trattoria da Giggetto, a comer carciofi alla giudia
  • A la Taverna de Mercanti, a por chacina variada, pizza con prosciutto e salsiccia y unas tartas de chocolate y milhojas de pera y crema, exquisitas
  • Al Caffé Novecento, a por un caffé marocchino y una tartaleta de naranja y zanahoria

… y por muchísimo más. Gracias por enseñarme vuestra Roma para que yo se la pueda contar al resto. Os espero en Londres. /Tamara Velázquez

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