El salto inicial

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No hay nada como la sensación de lanzarse al vacío. Dejarse llevar por un impulso e ir a por todas. Subirse al trampolín asiendo un macuto (o un maletón), alinear los dedillos de los pies con el borde, tomar impulso como se pueda y saltar. Saltar lo más alto que uno alcance, sin mirar atrás, después de haber encontrado una razón que nos espolease para abandonar por una temporada –para unos más larga que para otros- todo lo que, hasta ese momento, había conformado nuestra vida. Otra cosa es cómo se aterrice.

 Con la pluma en bandeja es un blog que habla de eso, de las Sigue leyendo

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